Ibon Aranberri en la Fundación Antoni Tàpies. Barcelona

Obras de Ibon Aranberri en la Fundación Antoni Tàpies. ‘Organigrama’ es una exposición que fue concebida como una forma estética y espacial con una potencia significativa propia, supone una nueva encarnadura, un molde original para materiales u obras ya conformados.

Realizada mediante el sometimiento de las series a una estructura de ángulos rectos que,en forma de organismo multiforme, absorbe y elimina las identidades propias de cada una y provoca solapamientos entre unas y otras.

‘Organigrama’ propone una geografía elusiva e inmaterial  mediante un juego de resignificación de materiales recuperados y de trabajos especialmente realizados para la exposición. En todos ellos, lenguajes, arquitecturas, topografías y poderes se relacionan de manera recíproca, permitiendo extraer conexiones  y desligar estructuras e imágenes arquetípicas del lugar al que las ata la memoria colectiva.

La muestra podrá visitarse hasta el 15 de mayo 2011, en la Fundación Tapies, c/ Aragó 255, Barcelona.

En todos ellos, lenguajes, arquitecturas, topografías y poderes se relacionan de manera recíproca, permitiendo extraer conexiones …y desligar estructuras e imágenes arquetípicas del lugar al que las ata la memoria colectiva. Frente a un orden de lo real y lo simbólico que aparece fracturado, el lenguaje es tratado como materia, proponiéndose la antiforma como vía posible: lo escultórico se sitúa al margen de la forma clásica –estable, acabada, preconcebida–, tiende a la indeterminación y a desplegarse en morfologías y experiencias del espacio cada vez distintas. Y es en esta vía donde se insertan toda una serie de operaciones lingüísticas como son el subrayado, la réplica o el desplazamiento. De ello derivan trabajos entre la escultura y la escritura, la forma y la información, la retrospección al pasado y la prospección al futuro, que se mezclan y confunden provocando disrupciones violentas en el sentido. El resultado no responde a la lógica de acumulación del archivo: se acerca a una configuración inestable en un punto de cruce entre el relato truncado y la abstracción.

Territorios y experiencias sin una representación posible se codifican desde el vaciamiento de la imagen, a través de la señalización de sus consecuencias o de sus efectos colaterales. Su reverso real, ausente, sólo es capaz de entenderse dentro del espacio expositivo. Las claves que esconden las distintas obras, sus desarrollos y mutaciones, el conjunto de objetos e imágenes que las componen y los diferentes sentidos que en ellas se concentran, acaban sometidas a una ley formal y organizativa que tiende a la opacidad y propone modos de transmisión cognitiva próximos a la abstracción. Este orden efímero se erige de manera experimental sobre los planos del espacio reformado de la Fundació Antoni Tàpies, insertando una arquitectura en el interior de otra. La arquitectura expositiva articula los códigos de las obras, funcionando como una continuidad donde la diferencia entre fondo y figura queda diluida. Más allá de mostrar los trabajos como pura documentación, y como si de una edición tridimensional se tratara, Organigrama construye una existencia paralela y autónoma que toma la forma de exposición temporal.


Leave a Reply