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Exposición de IGNACIO DEL RÍO

http://www.aytoburgos.es/cultura/exposiciones/exposicion-ignacio-del-rio-pintura

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‘...Pero Ignacio del Río es, antes que nada, antes aún que todo, un artista. Aquí está otra vez, procedente de las catacumbas del olvido, el pintor genial, el ser capaz de transfigurarse frente al lienzo, de convocar a los dioses en torno a una idea, a un trazo, a una obsesión. El artista proteico y saturnal. El pintor al que imita la naturaleza: el otoño o la nieve se miran en el espejo de sus lienzos antes de retratar la vida con los colores de la melancolía o del frío. Miren, observen, deténganse en cada escena. Son cuadros en los que uno se quedaría a vivir para siempre. Obras en las que el artista, después de habitar en la oscuridad cumpliendo la condena a cadena perpetua de sí mismo, sacrifica su alma maldita para dejarnos en herencia la luz.’

Rodrigo Pérez Barredo

 

Fecha: Vie, 30/11/2012 – Dom, 16/12/2012
Lugar Realización: Sala de Exposiciones del Arco de Santa María
Entidad organizadora: Instituto Municipal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Burgos
Categoría de evento: Exposiciones

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Ignacio Del Río

 

Visita su página web: Ignacio Del Río

Extracto del DICCIONARIO DE LA CULTURA EN BURGOS-SIGLO XX: Del Río, Ignacio,(Burgos, 1936). Hombre inquieto, su amor por la vida le ha hecho recorrer medio mundo y exponer en multitud de galerías. Hace sus estudios primarios en el Colegio del Círculo Católico y comienza a trabajar compaginándolo con clases nocturnas en las academias de dibujo que había en la ciudad: la Academia del Consulado del Mar y la de Sindicatos, donde de la mano de Rigoberto González Arce va progresando en dibujo y pintura. Ya en el año 1953 había ganado el Primer Premio de Dibujo de la Academia provincial y había realizado su primera exposición en el Teatro Principal. Viaja a París, donde aprende de los museos y capta los principales movimientos artísticos que están en auge en Europa. Expone sus cuadros en la Galería Paul Ambras de París y en la exposición «Homenaje a Machado». Se vuelve a su ciudad donde, en 1955, realiza una nueva exposición de una línea abstracta que no es comprendida por sus conciudadanos. Expone en Palma de Mallorca, Madrid, Bilbao y de nuevo en París. En cuatro años realiza diez exposiciones. En 1957 se traslada a Santo Domingo para regresar de nuevo a París, realizando diversas exposiciones en Lyon y Poitiers. En la década de los sesenta se instala en Burgos realizando esporádicos viajes a Holanda, Francia, Grecia y Estados Unidos hasta que, en 1966, recala en Ubierna donde se plantea comenzar de nuevo su trayectoria artística. Continúa alternando su estancia en Burgos con sus viajes a Marruecos, Santo Domingo, Cuba, etc. En 1990 celebra una antológica en el Consulado del Mar de Burgos, realizando desde entonces anualmente muestras de su obra. Bernardo Cuesta ve así su pintura: «No pisa los caminos trillados nunca ni en la vida ni en el arte sagrado de la pintura para la que vive sin vivir en sí, y una obra suya se distingue a la legua por su colorido impactante y eléctrico, la pasión de las líneas torturadas en su propia danza y la prodigiosa composición entre el delirio y el follón impresionista. Castilla es su inspiración de siempre y mañana también». (Fernando Ortega Barriuso, escritor)

 

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Ignacio Del Río, pintor de fecunda trayectoria artística.

sábado 24 de marzo de 2012
Ignacio del Río, pintor de fecunda trayectoria artística

Julia Sáez-Angulo

El artista Ignacio del Río (Burgos, 1936) es un pintor apasionado de la pintura y de la vida. Un hombre que en su juventud recorrió el mundo y, siguiendo la pauta del eterno retorno, regresó a su Burgos natal desde donde irradia su arte. Hoy es un artista admirado y su cotización se traduce en vender de inmediato todo lo que pinta en su tierra natal. Él sabe también que la vida y los amigos, la palabra y las tertulias de los lunes requieren su tiempo, presencia y energía, porque sabe transmitir alegría y buen humor.

Ignacio del Río contó con desenvoltura su vida de juventud en el catálogo de la exposición “Primera Época” 1953 – 1965. De la Colección Particular”. Las ciudades se sucedían en su vida durante la década de los veinte a los treinta años: Burgos, París, Ciudad Trujillo, Madrid, Torremolinos, Atenas, San Francisco, Nueva York… Su mente era un hervidero y su cuerpo una peonza; ambos filtraban a la vez un pintura bien hecha, nutrida de las vanguardias históricas de París. Una pintura que merecía admiración y respeto.

En La República Dominicana topó con Vela Zanetti, el pintor que contrató a numerosos artistas españoles y los puso a trabajar para la gran feria del dictador Trujillo, entre ellos a los republicanos Juan Alcalde y Ricardo Zamorano, a Manolo Ortega… Nadie hizo buenas migas con Vela Zanetti, quería rapidez fallera más que buena pintura; sentía celos de todos sus colegas, también de Ignacio del Río.

En Madrid fueron Santiago Amón, Javier Domingo y Luis Martín Santos, los que avalaron la buena pintura del artista burgalés, quien descubrió el doble juego de El Paso, al dejarse mimar y llevar a Venecia por el régimen franquista. Entre tanto, suu familia numerosa iba creciendo a lo largo de los años.

Ignacio del Río nos brinda también su paternidad en el arte: Van Gohg o Nicholas de Staël. También sus querencias en el lenguaje y estilo: “a los pocos meses de regresar de América colgué mi cuarta exposición huyendo como de la tiña del abstracto”.

Sabe y confiesa la complejidad de la pintura, que en cada obra hay que resolver un problema diferente, “dándome cuenta en cada cuadro que la maravillosa complejidad de la vida desbordaba siempre al arte, que cuanto más profundizaba en los secretos de la pintura más me alejaba de la vida, más me cogía a contrapelo y por la espalda”.

La pintura de Ignacio del Río ha pasado por distintas etapas y en todas ella ha emergido con la sabiduría de quien domina el color y la forma, de quien sabe componer, de quien domina la metáfora plástica y hace ciertos guiños al pop, a la sociedad, a los grandes maestros de la pintura, a la Historia del Arte.

Genio y figura, Ignacio del Río es un pintor respetado y para los que gozan de su amistad, un torrente de vida. Los adjetivos que le adornan son muchos y contradictorios: inteligente, narcisista, moderno, perverso, buen amigo, imperioso, hedonista, caprichoso, responsable ante su arte…

fuente: ‘La mirada actual’

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‘Mare Nostrum’. Ignacio Del Río

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Ignacio del Río

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Ignacio Del Río: el pintor de la vida.

Ignacio Del Río vuelve, como cada Navidad, al Arco de Santa María. Obras de una gran fuerza colorista que desprenden el dinamismo vital de este gran artista.

 

Durante los diez días que duró la exposición el año pasado visitaron la muestra del Arco de Santa María cerca de 10.000 personas. Las abultadas cifras avalan esta cita anual de Ignacio del Río. Pese a quien le pese su pintura sigue levantando expectación, a pesar de ser ésta la segunda exposición que presenta en 2011 tras las obras marinas a tres bandas que protagonizó junto a María José Castaño y Cristino Díez.

Sin abandonar la pincelada de expresión y simbolismo, Ignacio del Río trae a la puerta de la ciudad una pintura cargada de vida. Lo dicen los ojos de cartón del retrato de Chelo que saludan al visitante. En apenas cuatro trazos -muy bien trazados, indudablemente- el artista ha captado la presencia de esta mujer vivaracha y despierta que canta en el Coro Interludio y forma parte del club de Los Lunis, una reunión de amigos que comparten charla y vinos en las tardes de los lunes (a ellos, y en especial al escritor Bernardo Cuesta Beltrán, dedica la exposición).

En esta ocasión únicamente expone dos retratos, un género que borda como pocos. Junto a la versión burgalesa de Mary Poppins, ha creado a pastel el rostro de otro colega, el pintor Carlos Pavón.

Cada uno en una planta del Arco de Santa María, comparten tribuna con cuadros de flores, marinas, gallos, plazas de toros, bodegones y estampas otoñales. Son sus clásicos, pero esta vez con una carga superior de emoción y de pintura. No falla tampoco su pincelada vital que retrata la soledad de dos borrachos en una arbolada, el gallo que no cesa, el atardecer de rincones cubanos, las flores de la vida, los bodegones bohemios, el desnudo femenino y las hojas otoñales de Castilla.

Ignacio del Río

«Es una exposición que dedico a mis amigos, una muestra cariñosa para la ciudad. Sin empresas ni especuladores. Es una obra popular; ya haré en otro momento algún modernismo que tenga vida. No está pensada para los dioses ricos ni para las entidades con las que no me llevo bien; está dedicada al pueblo», apunta la voz amarga de un artista que ha sobrevivido a palmaditas y zancadillas.

Experto en saber vivir disfrutando de las pequeñas cosas, Ignacio del Río describe en los cerca de 50 cuadros la felicidad y el hastío, el último aliento y el primero, la floración y la decrepitud, la sensualidad y el erotismo… En definitiva, todo lo que bulle en el cerebro inquieto del que está vivo.

fuente:

http://www.museodeburgos.com

Sala de exposiciones: Arco de Santa María
del 9 de Diciembre al 23 de Diciembre
Horario: Martes a sábado de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00
Domingos de 11:00 a 14:00.
Domingos tarde, lunes y festivos cerrado.

Más información:

http://noticiasburgos.com

http://www.elcorreodeburgos.com

 

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Exposición de Ignacio Del Río en el Arco de Santa María, Burgos

http://www.aytoburgos.es/archivos/cultura/evento/documentos/del-rio-programa.pdf

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‘Poemas actuales en color’, obras de Ignacio del Río

“POEMAS ACTUALES EN COLOR”

Jorge Villalmanzo Santamaría

En la exposición celebrada en el Café Barceló1(Madrid,1980), IGNACIO DEL RÍO escribió en el interior de su catálogo, un fragmento de una entrevista que Augusto Geisse realizó a Picasso en 1957:

«En el arte, el pueblo ya no busca consuelo ni exaltación, pero los refinados, los ricos, los ociosos, los destiladores de quintaesencia buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Y, yo mismo, desde el cubismo y más allá, he contentado a esos maestros y a esos críticos con todas las rarezas cambiantes que se me pasaron por la mente, y cuanto menos las entendían, más las admiraban. Y divirtiéndome con todos esos juegos, con todas esas patrañas, he conseguido la celebridad y muy rápidamente. Y la celebridad para un pintor significa: ventas, ganancias, fortuna, riqueza. Y hoy, como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero a solas conmigo mismo, no tengo el valor de considerarme como artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Fueron grandes pintores Giotto, Tiziano, Rembrandt y Goya: yo solo soy un “amaseur” público que ha entendido su época, y ha agotado en cuanto ha podido la imbecilidad, la vanidad y la codicia de sus contemporáneos. Amarga confesión la mía, más dolorosa de lo que pueda parecer, pero con el mérito de ser sincera».

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Ignacio del Río

 

IGNACIO DEL RÍO (Burgos, 1936) Pintor, dibujante e ilustrador es memoria y creación viva de las últimas décadas de la vanguardia artística, a uno y otro lado del océano atlántico.
Es maestro autodidacta que aprendió todo lo que sabe de vivir al límite y, de sí mismo, realizándose como catalizador de vivencias a tope siempre impactantes, espectaculares y manifiestamente diferentes a la mayoría.
Son sus señas de identidad una manera de dibujar inconfundible, donde el arte se capta por una acertada alianza entre improvisación y la inspiración. La luz que ilumina sus obras es parpadeante, como queriendo llamar la atención. Y su color suele ser explosivo, rabiosamente puro, de efectos llamativos como fogonazos o golpes hacia la visión del espectador.

Paisajes castellanos de trazo rápido y vivo, marinas de azules intensos .También discurren por sus lienzos el otoño, la nieve , siempre poderosos en su mano, siempre arrebatadores, subyugantes en el tiempo y en el espacio.
Reinventa e introduce nuevos colores, otros ritmos a su pincelada, irresistibles juegos con los tonos del cielo, seductores y enigmáticos planos…
En sus propuestas  con estética marina, se ven barcas varadas o desplegando velas en la misma frontera de agua y tierra, donde la geometría no euclidiana del artísta traza líneas irregulares en todas las direcciones de la rosa de los vientos, hasta dar con el trazado abstraccional perfecto en varias ocasiones, salvo las excepciones en que, buscando la verticalidad infinita, nos plantea un verdadero bosque de mástiles, lanzas hacia la perla de una luna que deslumbra en el corazón de la noche marítima.
Ignacio del Río pinta porque lo necesita, porque no se comprende a este ser humano sin su faceta de artista. Es para él una pulsión como respirar, amar, sentir.
(Fuentes:artículos de Bernardo Cuesta Beltrán y Cristino Díez)

TRAYECTORIA:

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Ignacio Del Río recibe el Martinillo a los Valores Artísticos

IGNACIO DEL RÍO (Burgos, 1936), es a juicio de la crítica especializada el artista burgalés más importante de la actualidad. Pintor, dibujante e ilustrador, es memoria y creación viva de las últimas décadas de la vanguardia artística, a uno y otro lado del océano atlántico.
Pintor libre y bohemio de colores apasionados y pincelada electrizante, es capaz de crear lo que todos esperan y lo que nadie imagina. En su ya larga trayectoria, Ignacio del Río ha expuesto en Francia, Venezuela, Marruecos, Estados Unidos, Canadá, Jamaica, Suiza…, y en un sinfín de ciudades españolas a las que el artista  ha ofrecido marinas, paisajes de Castilla, peleas de gallos, alberos, escenas eróticas, visiones nocturnas, etc. Por toda su trayectoria, Diario de Burgos le otorga en su 120 aniversario el ‘Martinillo a los Valores Artísticos’.

Fuente:diariodeburgos.es

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Exposición de Ignacio del Río en Burgos

Fecha :Vie, 26/11/2010 – 20:00 – Mié, 08/12/2010 – 20:00
Lugar:  Sala de Exposiciones del Arco de Santa María
Ignacio Del Río

Ignacio Del Río

 

Noticias relacionadas:

http://www.diariodeburgos.es

 

 

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No hay otoño sin Río

Resulta que es este soleado otoño el que anda echando una mano a Ignacio del Río, que tiene en su caótico estudio hasta las gamas cromáticas que no existen: la luz se filtra tan pura, tan intensa, que parece guiar su mano sabia por el lienzo, que parece decirle ‘aquí, por aquí’, para alumbrar sobre la nada un nuevo cuadro, que es ahora una marina, que es luego un maremagnum de hojas, que es al cabo un noche tormentosa, de filo y bruma, o un éxtasis taurino, o una flora perfecta. Se mueve el maestro en torno al cuadro como el boxeador que bailara frente a su contrincante, tanteándolo, midiéndolo, amagando con cintura, meditando el ataque en el momento exacto: un golpe de azul y otro de fuego que hacen enmudecer al adversario -hasta entonces pálido- que se rinde ante la fuerza de la vida que encierra la paleta del pintor. «Siempre me enfrento al lienzo de cara».
Anda estos días el artista trabajando a machamartillo, y viéndole pintar nadie creería sus palabras: «Estoy agotado, necesitaría parar, estar un año largo sin pintar». Hay amargura en esa confesión, tan seria e íntima que se antoja impropia en él. Y sin embargo Ignacio del Río no podría dejar nunca de pintar. Pronto añade, ahora sí más él que nunca, que se merece un descanso «más que el rey y la madre que lo parió». En su luminosa guarida con vistas al Espolón hay un buen número de ejemplos, arrumbados y repartidos por todas las estancias, tan al albur que parece que se hubiesen caído de repente. Muchos de esos cuadros que ahora dormitan como olvidados serán pronto las estrellas de su próxima exposición. No hay otoño sin Río. Sería una estación incompleta, huérfana del artista brillante y bohemio, del hijo pródigo y maldito que lleva seis décadas de arte a las espaldas, sesenta años de abismos y genialidades. Toda una vida de amor y dolor. De reconocimiento y olvido.
Pronto su inconfundible silueta de clochard se hará ubicua y le verán ustedes Espolón arriba y abajo, abriendo y cerrando bares, con el Marlen como guardia pretoriana, anunciando que regresa, que ya está aquí. Que no se ha ido ni se irá nunca aunque siempre tenga palabras dolientes sobre esta tierra que ama, una tierra que él pinta comoDios, como ese paisaje nevado que nos regaló en un arreón de genio, despacio pero con pulso firme, dejando estupefactos al que esto escribe y al que lo retrató en imágenes. Silba Ignacio con la paleta manchada de un blanco puro; silba cuando unta el pincel en esa paleta con forma de reclinatorio para dar forma a las casas, al árbol, al hombre que, cuando concluya el cuadro, sentirá en su rostro el frío del invierno. Silba Ignacio y el otoño se enciende. «Tengo todo en la cabeza», dice mientras se apunta un recado en la mano y lee otro escrito en la pared y señala el paisaje nocturno con luna llena que ha rematado esa mañana. Es el artista su mejor cuadro.
Maldice de la realidad, de la puñetera crisis que tiene a medio mundo ahogado. Y añade con lucidez:«En los momentos de crisis lo primero que se intentan cargar los poderosos es la cultura. Pero por una razón muy sencilla: porque son incultos y les jode». Deambula el artista burgalés por su laberíntico estudio.Muestra ahora una impresionante arboleda otoñal, un cuadro grande, vertical, que es el primer gran anticipo del otoño.Muy pronto, todos los árboles de esta ciudad se parecerán a ese cuadro hipnótico. La exposición de Ignacio del Río tendrá gallos, plazas de toros, paisajes nevados, otoños, flores, subyugantes marinas… y alguna sorpresa, tal vez algún retrato, una de esas obras con las que siempre sorprende porque se sale del tono general de la muestra. «Quiero vivir, sólo quiero vivir. Me siento cada vez más viejo y más sabio», subraya con melancolía en el instante en el que procede a firmar el paisaje con nieve que ha realizado durante nuestra visita, ese RÍO inconfundible que en esta ciudad siempre lleva en su caudal toda la luz del otoño.

R. Pérez Barredo / Burgos – sábado, 13 de octubre de 2012

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Exposición colectiva en Galería Río10

‘Femenino singular’ es la muestra que presenta la Galería Río 10 en Quintanilla Vivar, del 25 de junio al 31 de agosto.

En ella se exponen obras de destacados artistas como Ignacio del Río, Akkerman-de la Cal, Eduardo Alvarado, Francisco Ortega, J. Angel Saiz Manrique, José Martínez Cano, José Antonio Marticorena, José Manuel Marijuan, Laura Esteban, Lourdes Carcedo, Paco Sampelayo, Paula Sampelayo, Susana Esteban, Susana Rioseras, Víctor Alba,  Virginia Calvo.

Ignacio Del Río

Galería Río, 10
Quintanilla Vivar
(Burgos)

 

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Exposición retrospectiva de dos años de actividad del Proyecto Amarika en Álava

La Asamblea Amarika desarrolla e incentiva la creación artística, genera opinión y es un punto de encuentro dentro de la comunidad local.

Proyecto Amarika pone en marcha una exposición con motivo de la celebración de sus dos años de actividad .
La exposición estará abierta al público hasta el 28 de enero de 2011, en la Sala de exposiciones de la Casa de Cultura Ignacio Aldekoa.

Esta muestra hace un inventario del trabajo hecho hasta el momento por Proyecto Amarika en las salas y espacios de Diputación. Así, se expondrán los carteles, catálogos y fotografías de todo ello. También se ha editado un vídeo en el que se da cuenta de cada una de las actividades y otro vídeo que resume qué es la Asamblea Amarika. La exposición está coordinada y comisariada por la propia Asamblea Amarika.

retrospectiva amarika

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La obra de Pablo Uranga regresa a Vitoria-Gasteiz

Fuente: el correo

La obra de Pablo Uranga regresa a Vitoria
El Museo de Bellas Artes de Álava presenta una gran exposición sobre un poco conocido maestro de la pintura

La suma de fondos de instituciones, galerías y particulares ha permitido reunir en el Museo de Bellas Artes de Álava, tras dos años de trabajo, cerca de 70 óleos que recorren medio siglo de pintura, de la mano del vitoriano Pablo Uranga. La diputada de Cultura, Icíar Lamarain, se refirió a la muestra presentada ayer como una oportunidad para «contemplar un conjunto que en cuatro meses se dispersará y no volverá a contemplarse de esta manera».
Ana Arregui, que ha comisariado el proyecto con Cristina Armentia, describió al autor como un «pintor apasionado», y destacó su uso del color. Aunque «conoció el impresionismo en su estancia en París», la especialista matizó que no se encuadró en este estilo, y relacionó su arte con el de clásicos del siglo XIX como Goya.
La técnico responsable de Bellas Artes, Sara González de Aspuru, explicó que la exposición es un proyecto que ha conllevado «una investigación, plasmada en un catálogo», y recordó que el museo «tiene interés en investigar sobre los artistas que forman parte de su colección». Dentro de esta labor, la experta indicó que «se han consultado nuevas fuentes, como un epistolario», y añadió que en la muestra -que se inaugura a las 20.00 horas de hoy y estará abierta hasta el 16 de septiembre-hay obras inéditas como ‘La arena de Nimes’, de 1896.
Otras piezas desconocidas por el público alavés -que hace ya veinte años pudo ver una amplia monográfica dedicada a Uranga- son ‘Lagar’, ‘Retrato de Manola’ (con una clara influencia de su gran amigo Ignacio Zuloaga), ‘Vista de Santiago Etxea’ (en Zumaia, la casa familiar de los Zuloaga), ‘Retrato de Jesús Izarra Fernández de Retana’, ‘Frontón de Fuenterrabía’ o ‘Tardes de paseo’. Estas últimas corresponden a la primera época del pintor, que «cuando se traslada de Madrid a París, se ve ya la diferencia de tonos de paleta, hacia más oscuros, más ocres», detalló Cristina Armentia. Y, curiosamente, recuperó la claridad en unos paisajes de Labastida, de su ultima época, que también están expuestos en el museo del paseo de Fray Francisco.
El título es ‘El bohemio de Elgeta’, aunque «él es de Vitoria y recibió su primera formación aquí. Su mujer era vitoriana y maestra, pero él está muy vinculado con Elgeta», expuso González de Aspuru. La imagen elegida para el cartel y la portada del catálogo es «un autorretrato de 1906, con la clásica txapela, en el que se intuyen los pinceles y rasgos de su psicología», a través de la mirada del artista hacia el espectador.
La responsable de Bellas Artes comentó que esta iniciativa permite «recuperar esta figura, darle toda su magnitud y rescatarle de un cierto e injusto olvido». Y destacó que Pablo Uranga era capaz «desde pintar un cuadro pequeñísimo a hacer grandes pinturas murales en iglesias».
Géneros y bocetos
El montaje de la exposición se ha realizado con criterios temáticos, de forma que se han agrupado retratos, paisajes, escenas taurinas o costumbristas tanto del País Vasco como de otros lugares (Segovia, a tarvés de su relación con Ignacio Zuloaga). Asimismo, hay exponentes de pintura religiosa, como la entrada de una procesión en la iglesia de Elgeta o de pintura de Historia, «un género muy importante en el siglo XIX y principios del XX», indicó González de Aspuru.
En otra reducida sala, al fondo del museo, se exhiben pequeñas tablas y bocetos de paisajes, aportados por la familia de Uranga, «producto de ese amor que tenía por la naturaleza».

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